Un juez federal de Washington, Carl Nichols, designado por el expresidente Donald Trump, rechazó el miércoles por la noche la petición de demócratas y organizaciones defensoras del derecho al voto que buscaban suspender una orden ejecutiva del mandatario. Dicha orden, emitida en marzo, ordena la creación de un censo federal de votantes elegibles y limita la entrega de boletas por correo únicamente a quienes aparezcan en ese listado.
Los demandantes argumentaron que la medida vulnera la Constitución, pues la autoridad para establecer normas electorales corresponde a los estados y al Congreso, no al presidente. Nichols coincidió con la defensa republicana de que aún es prematuro dictar la orden, ya que el gobierno federal no ha publicado las listas de votantes y la medida no se ha puesto en práctica.
Con la decisión, la controversia se traslada a Boston, donde grupos de derechos civiles han interpuesto una demanda separada para intentar bloquear temporalmente la orden ante otra corte federal. Los solicitantes indicaron que volverían a presentar la solicitud si el gobierno avanza en la elaboración del censo.
La orden ejecutiva surge después de que el proyecto de ley respaldado por Trump para reformar el sistema de votación quedó estancado en el Congreso. Funcionarios electorales advirtieron que la iniciativa podría generar abusos y caos, mientras que Trump, sin fundamentos, ha reiterado que el voto por correo está plagado de fraude, pese a múltiples auditorías que desmienten esa acusación.
Esta es la segunda orden ejecutiva de Trump orientada a reformar las elecciones; la primera, que exigía prueba documental de ciudadanía para inscribirse, ya ha sido bloqueada por varios jueces federales.