La empresa estatal rusa de energía nuclear Rosatom comunicó el sábado 30 de mayo que un dron de origen ucraniano impactó contra la central nuclear de Zaporiyia, la mayor de Europa y bajo control ruso desde marzo de 2022. El choque dejó un agujero en la pared de una sala de turbinas, pero, según la entidad, no provocó daños en los equipos ni en los sistemas de seguridad.
El portavoz de Rosatom, Dmitri Likhachev, calificó el hecho como "deliberado" y subrayó que la infraestructura nuclear sigue operando sin interrupciones. Ucrania no emitió comentarios inmediatos al respecto.
La central, situada cerca de la línea del frente en la región sureste de Zaporiyia, ha sido blanco de varios ataques durante los cuatro años de guerra, lo que ha generado constantes temores de un posible accidente nuclear. Las autoridades ucranianas han advertido sobre las graves consecuencias de una eventual liberación de material radiactivo si se comprometen los sistemas de refrigeración y seguridad.
Especialistas en energía nuclear señalan que, aunque el riesgo de una catástrofe comparable a Chernóbil es bajo, cualquier daño a la planta podría desencadenar una crisis ambiental y humanitaria. Por ello, la instalación está bajo vigilancia permanente del Organismo Internacional de Energía Atómica (OIEA), que ha alertado sobre los peligros derivados de los combates y de los frecuentes cortes de energía necesarios para mantener el enfriamiento de los reactores.
El incidente refuerza la preocupación internacional sobre la seguridad de la infraestructura nuclear en zonas de conflicto y la necesidad de garantizar su protección para evitar una escalada de consecuencias radiológicas.