Ucrania afirmó haber lanzado drones contra una estación de despacho de un importante oleoducto en la región rusa de Kírov y contra un depósito de petróleo en la localidad de Matvéyev‑Kurgán, en la región de Rostov, cerca de la zona ocupada por Kiev. Según el ejército ucraniano, los drones impactaron la instalación que transporta crudo desde Siberia hasta el oeste de Rusia y Bielorrusia, y provocaron un incendio en el depósito.
El gobernador de Kírov, Alexander Sokolov, confirmó que los drones alcanzaron una "instalación" y generaron un incendio, pero aseguró que no hubo víctimas humanas. En Rostov, las autoridades locales declararon estado de emergencia tras el gran incendio en el depósito de petróleo, aunque tampoco se reportaron heridos.
Estos ataques forman parte de una escalada de la ofensiva ucraniana contra la infraestructura energética rusa, que en las últimas semanas ha alcanzado objetivos tan lejanos como la región de los Urales. El objetivo, según funcionarios de Kiev, es debilitar la capacidad de Rusia para exportar petróleo y presionar económicamente al país.
En paralelo, Ucrania sigue lidiando con los efectos de los ataques rusos. En Dnipró, la empresa de mensajería Nova Poshta informó que su almacén fue alcanzado por un dron ruso, provocando la completa destrucción del edificio.
El presidente Volodímir Zelenski, a comienzos de la semana, instó a Estados Unidos a suministrar más munición para los sistemas de defensa antiaérea Patriot, con el fin de contrarrestar los continuos ataques aéreos rusos.