La jornada electoral de la segunda vuelta presidencial en Colombia se tornó incierta cuando el senador Iván Cepeda, candidato de la coalición de izquierda Pacto Histórico, anunció que no reconocerá los resultados publicados por la Registraduría Nacional hasta que se atiendan las denuncias de su campaña.
En un pronunciamiento emitido la tarde del domingo, Cepeda condicionó la aceptación de los datos finales a una revisión exhaustiva de dos frentes críticos: las supuestas inconsistencias en el censo electoral y el trámite de las impugnaciones interpuestas en múltiples mesas de votación a lo largo del territorio nacional.
Según los delegados del Pacto Histórico, las alertas surgieron durante la jornada al detectar desfases entre el número de ciudadanos habilitados y los tarjetines depositados en zonas clave. El equipo de Cepeda sostiene que existen causales suficientes para exigir un recuento voto a voto en sectores específicos.
La Registraduría Nacional del Estado Civil y el Consejo Nacional Electoral (CNE) defendieron la integridad del sistema informático y la transparencia de los escrutinios intermedios, recordando que todas las campañas contaron con testigos electorales en los puestos de votación.
La postura de Cepeda introduce una nueva dosis de polarización en el preconteo, frente al candidato derechista Abelardo de la Espriella, quien celebró los resultados obtenidos y convocó a una concentración en Barranquilla, anunciando una campaña de tres semanas para consolidar la victoria.
Esta negativa inicial a convalidar los números oficiales coloca a Colombia en un escenario de alta tensión social y jurídica, mientras se esperan los pronunciamientos oficiales del CNE y la posible intervención de organismos internacionales de observación.