En una comparecencia ante el Senado, el secretario de Estado de EE. UU., Marco Rubio, advirtió que los cárteles mexicanos están empleando drones para atacar a sus rivales y que, en un futuro, podrían usarlos contra objetivos estadounidenses. “Los cárteles mexicanos están utilizando drones los unos contra los otros y debemos imaginar que en algún momento incluso podrían usarlos contra nosotros, contra nuestros intereses”, declaró Rubio, quien también abordó la guerra con Irán y la disputa de poderes de guerra con el Congreso.
El funcionario enmarcó la amenaza como parte de un desafío global, señalando que el uso de drones por grupos criminales es un fenómeno que se extiende a nivel mundial. La advertencia no es nueva; sin embargo, su aparición coincide con una escalada de tensiones entre Washington y la Ciudad de México.
Rubio vinculó su comentario a la iniciativa regional “Escudo de las Américas”, lanzada en marzo, que agrupa a más de una docena de países aliados para coordinar esfuerzos militares e inteligencia contra organizaciones criminales transnacionales. Entre los países adheridos se encuentran gobiernos de derecha afines a la administración Trump, como Argentina, Chile, Ecuador y El Salvador; México, por su parte, no forma parte de la coalición.
En los últimos días, la relación bilateral se ha tensionado: la presidenta mexicana, Claudia Sheinbaum, enfatizó la defensa de la soberanía nacional en un acto en el Monumento a la Revolución; el embajador estadounidense, Ronald Johnson, pidió que la lucha antinarcóticos no se convierta en una discusión política; y Sheinbaum respondió desde la mañanera, exigiendo respeto a los asuntos internos de México.
La declaración de Rubio subraya la preocupación de EE. UU. por la posible expansión del uso de tecnología de drones por parte de organizaciones criminales y plantea interrogantes sobre la seguridad fronteriza y la cooperación bilateral en materia de defensa y narcotráfico.