El Ministerio de Salud de Uganda informó la detección de seis nuevos casos de ébola, lo que eleva a quince el número total de contagios en el país, incluido un fallecido. El caso mortal corresponde a un hombre congoleño que murió en la capital, Kampala, y es considerado importado.
De los quince pacientes, doce se encuentran hospitalizados y dos ya fueron dados de alta. Las autoridades sanitarias están siguiendo de cerca a 668 contactos identificados para contener la propagación del brote.
El brote, declarado el 15 de mayo en el este de la República Democrática del Congo (RDC), se ha extendido a territorio ugandés, lo que llevó al gobierno a cerrar temporalmente la frontera con la RDC el 27 de mayo.
Esta epidemia es particularmente compleja porque la cepa de Bundibugyo, responsable del brote, aún no cuenta con vacunas ni tratamientos aprobados. La Organización Mundial de la Salud (OMS) estima una tasa de letalidad entre el 30 % y el 50 % para esta variante.
Según la OMS, el virus probablemente comenzó a circular en la provincia congoleña de Ituri, fronteriza con Uganda y Sudán del Sur, aproximadamente dos meses antes de que se declarara el brote. El 17 de mayo, la OMS calificó la situación como una "emergencia de salud pública de importancia internacional".
En la RDC, la Agencia de Salud Pública de la Unión Africana reportó 246 muertes sospechosas y 1,077 casos sospechosos relacionados con la decimoséptima epidemia de ébola que el país ha enfrentado desde la primera detección del virus en 1976.
El ébola se transmite por contacto directo con fluidos corporales de personas o animales infectados y provoca fiebre hemorrágica grave, vómitos, diarrea y hemorragias internas. Las autoridades continúan reforzando las medidas de vigilancia y respuesta para evitar una mayor expansión del brote.