La Cámara de Representantes de Estados Unidos aprobó, por primera vez, una resolución sobre poderes de guerra que pretende detener la acción militar contra Irán. La votación nominal del miércoles resultó 215‑208, con la participación de cuatro republicanos que se unieron a la bancada demócrata, lo que constituye una clara señal de descontento dentro del propio partido del presidente Donald Trump.
El presidente de la Cámara, Mike Johnson, había intentado bloquear la aprobación cerrando abruptamente el pleno hace dos semanas, pero la presión creció a medida que el conflicto, que ya lleva tres meses, se prolonga y las negociaciones de paz se estancan. La resolución no tiene fuerza jurídica para detener de inmediato los ataques, pero representa un paso simbólico que busca limitar futuras acciones militares sin la autorización del Congreso.
Tras su aprobación en la Cámara, el texto avanza al Senado, donde ya se ha registrado apoyo de cuatro senadores republicanos a una medida similar. El Senado aún no ha programado una votación final. De confirmarse, la resolución reforzaría la tradición constitucional que otorga al Congreso la facultad de declarar la guerra, en contraste con el poder del presidente como comandante en jefe.
El secretario de Estado, Marco Rubio, advirtió que la aprobación de una resolución de este tipo podría ser percibida por Teherán como una restricción a la capacidad del gobierno estadounidense para actuar, lo que complicaría aún más los esfuerzos diplomáticos.
En paralelo, la Cámara de Representantes también someterá a votación una iniciativa que autorizaría apoyo a Ucrania en su conflicto con Rusia y una resolución que buscaría bloquear la intervención de EE. UU. en Líbano. Estas acciones reflejan una agenda más amplia del Congreso para ejercer mayor control sobre la política exterior y la seguridad nacional.
El presidente Trump ha manifestado su intención de rechazar cualquier medida que limite su autoridad como comandante en jefe, aunque la presión política y la creciente oposición pública podrían forzar una reconsideración de la estrategia bélica en Oriente Medio.