El jueves 4 de junio, el presidente de Chile, José Antonio Kast, anunció la designación del abogado penalista y profesor universitario Gabriel Zaliasnik como nuevo embajador de Chile en Israel, restableciendo oficialmente las relaciones diplomáticas con el Estado judío después de varios años de distanciamiento bajo el gobierno de Gabriel Boric.
Zaliasnik, quien presidió la Comunidad Judía de Chile entre 2006 y 2010 y es descendiente de una familia judía ucraniana que emigró a Chile en la década de 1950, ha sido una figura pública activa en el debate nacional, defendiendo la ofensiva militar israelí en Gaza y rechazando las acusaciones de genocidio contra Israel. En una columna publicada en La Tercera en abril de 2025, calificó esas acusaciones de "libelos de sangre" que históricamente han servido para justificar persecuciones contra el pueblo judío.
El nombramiento de Zaliasnik contrasta marcadamente con la postura del anterior gobierno, que en 2024 se sumó a la denuncia por genocidio impulsada por Sudáfrica ante la Corte Internacional de Justicia y solicitó la retirada del embajador Jorge Carvajal de Tel Aviv, quien nunca regresó a su puesto. Además, en mayo de 2025 Boric ordenó la salida de los agregados militares de la embajada chilena en Israel.
El cambio de política exterior se consolidó con la visita bilateral de Kast a Costa Rica a principios de mayo, donde se reunió con el presidente israelí Isaac Herzog. En marzo, cuando surgieron rumores sobre la posible designación de Zaliasnik, se registró la primera gran protesta de la comunidad palestina en Chile, con más de medio millón de manifestantes, evidenciando la polarización que genera la medida.
Como parte del nuevo equipo de asesores internacionales de Kast, el abogado judío Eitam Bloch, con vínculos estrechos con organizaciones sionistas en Argentina, Estados Unidos e Israel, también se incorporó al gabinete, reforzando la orientación pro‑israelí del gobierno.
El nombramiento de Zaliasnik no solo restablece los canales diplomáticos, sino que también implica la reapertura de la embajada chilena en Tel Aviv, la reactivación de los intercambios comerciales y la posibilidad de una mayor cooperación en áreas como tecnología, agricultura y seguridad. Sin embargo, la decisión mantiene la tensión con sectores pro‑palestinos dentro de Chile, que continúan exigiendo una política más equilibrada en el conflicto del Medio Oriente.