El Senado de Estados Unidos dio luz verde el viernes 5 de junio a un paquete de 70 mil millones de dólares destinado a financiar la ofensiva migratoria del presidente Donald Trump. El proyecto de ley asigna recursos a la Oficina de Inmigración y Aduanas (ICE) y a la Patrulla Fronteriza, garantizando su operatividad hasta el final del mandato presidencial.
La aprobación se logró mediante una maniobra de reconciliación presupuestaria, que permite a los republicanos sortear el filibusterismo sin necesidad de votos demócratas. La votación se dio después de una maratónica jornada de enmiendas que expuso tensiones internas entre los senadores republicanos sobre otras propuestas del presidente.
Con la sanción del Senado, el proyecto pasa ahora a la Cámara de Representantes, donde los líderes republicanos esperan debatirlo a principios de la próxima semana y enviarlo al despacho de Trump para su firma.
El contexto de la medida incluye el cierre parcial récord del Departamento de Seguridad Nacional (DHS) a principios de año, cuando los demócratas se negaron a respaldar fondos sin restricciones para la aplicación de la ley migratoria. Las exigencias demócratas —como la prohibición de redadas masivas y el uso de máscaras por parte de los agentes— fueron rechazadas por los republicanos, que optaron por financiar a ICE y a la Patrulla Fronteriza sin condicionantes.
Los demócratas continúan demandando que cualquier financiamiento al DHS incluya restricciones, mayor identificación de los agentes federales y un uso más amplio de órdenes judiciales. La falta de acuerdo dejó sin financiamiento regular a ICE y a la Patrulla Fronteriza desde febrero, aunque el resto del DHS recibió recursos a finales de abril con apoyo demócrata.
Esta aprobación representa una victoria significativa para el presidente Trump en uno de sus temas emblemáticos, pero también subraya la profunda polarización que caracteriza el debate migratorio en el Congreso estadounidense.