El presidente Donald Trump, quien retomó la presidencia en 2025, reveló su intención de crear un "paseo Trump" que uniría el Monumento a Abraham Lincoln con el río Potomac, dentro del National Mall. La iniciativa forma parte de un amplio plan de obras públicas que el mandatario ha impulsado desde su regreso al poder.
Según declaraciones oficiales, el paseo tendría una extensión de aproximadamente 300 metros y estaría revestido con materiales de alta resistencia para permitir el tránsito de visitantes y vehículos de servicio. Además, el proyecto contempla la renovación del estanque reflectante que rodea al monumento, cuya superficie ya ha sido bombeada tras la finalización de los trabajos de remodelación.
El plan de Trump no se limita al Monumento a Lincoln. En los últimos meses, su administración ha llevado a cabo la demolición del ala este de la Casa Blanca para construir un salón de baile de 400 millones de dólares, ha propuesto la construcción de un Arco de Triunfo y ha intentado rebautizar el Centro Kennedy para las Artes Escénicas, aunque un juez federal ordenó retirar su nombre del recinto.
El proyecto del paseo y la renovación del estanque ha sido objeto de críticas por parte de historiadores, conservacionistas y legisladores. Los opositores señalan que el costo total supera los 500 millones de dólares y que la licitación del contrato se realizó sin la transparencia requerida por la normativa federal. Asimismo, se cuestiona la intención de colocar el nombre de Trump en una parte del monumento, lo que considerarán una apropiación indebida de un símbolo nacional.
Trump ha defendido la iniciativa, asegurando que los recursos provienen íntegramente de donaciones privadas y de su propio patrimonio, y que el proyecto generará empleo y revitalizará el turismo en la capital. Sin embargo, los republicanos retiraron una propuesta de financiamiento independiente de mil millones de dólares destinada al Servicio Secreto, que incluía la construcción de un helipuerto para drones de vigilancia.
Mientras tanto, el público y los visitantes del National Mall observan con cautela los cambios que se avecinan, a la espera de que las autoridades competentes determinen la viabilidad y el impacto cultural de la propuesta.