El Comando Central de los Estados Unidos (CENTCOM) informó que, en una operación reciente, derribó cuatro drones de ataque iraníes que se dirigían al estrecho de Ormuz, considerándolos una amenaza inmediata para la navegación comercial. Tras neutralizar los aparatos, fuerzas estadounidenses atacaron dos instalaciones de radar de vigilancia costera iraníes ubicadas en Goruk y en la isla de Qeshm, con el objetivo de impedir futuros lanzamientos.
En respuesta, la Guardia Revolucionaria Iraní lanzó varios misiles contra bases militares estadounidenses situadas en Kuwait y Baréin. Según el CENTCOM, todos los proyectiles fueron interceptados y no se registraron daños en la infraestructura norteamericana.
El presidente Donald Trump, en entrevista con NBC, declaró que Estados Unidos está "actuando con mucha rapidez" en la confrontación con Irán, a casi 100 días de los ataques iniciales de Washington e Israel. Trump reiteró que el cese de fuego anunciado en abril sigue vigente, pese a los recientes intercambios de fuego.
El Ministerio del Interior de Baréin y la agencia de noticias kuwaití Kuna confirmaron la activación de sus sistemas de alerta antiaérea durante los ataques. La Guardia Revolucionaria iraní, por su parte, afirmó haber dañado la sede de la Quinta Flota norteamericana en Baréin, información que el CENTCOM desmintió al señalar que no hubo impactos en la flota.
Estos incidentes se enmarcan en una escalada de tensiones entre Washington y Teherán, que ha visto varios enfrentamientos en el estratégico paso marítimo de Ormuz, punto clave para el tránsito del petróleo mundial.