La Organización Mundial de la Salud (OMS) informó que, hasta la fecha, se han confirmado 452 casos de ébola en la República Democrática del Congo (RDC) y 19 en Uganda, lo que eleva el total regional a 471 pacientes y 84 fallecimientos. Este incremento de 100 casos y 20 muertes respecto al día anterior intensifica la preocupación de que la actual emergencia sanitaria pueda alcanzar dimensiones comparables a la epidemia récord de 2014‑2016, que cobró más de 11,000 vidas en África Occidental.
El brote, declarado el 15 de mayo en el noreste de la RDC, se atribuye a la cepa Bundibugyo, para la cual no existen vacunas ni tratamientos aprobados. Según Jason Asher, del Departamento de Predicción y Análisis de Epidemias del CDC, la falta de medidas de salud pública contundentes podría permitir que la cifra de fallecidos se acerque a los niveles de la crisis anterior.
En respuesta, la OMS y los Centros para el Control y la Prevención de Enfermedades de África (CDC‑África) anunciaron un plan de financiamiento de 518 millones de dólares para los próximos seis meses. El programa se enfocará en reforzar la vigilancia epidemiológica, ampliar la capacidad de pruebas de laboratorio y mejorar las prácticas de prevención de infecciones en la zona afectada.
El ébola, transmitido por contacto directo con fluidos corporales, ha causado más de 15,000 muertes en África durante los últimos 50 años. Las autoridades sanitarias internacionales continúan monitoreando la evolución del brote y hacen un llamado a la comunidad internacional para apoyar las acciones de contención y mitigación.