El presidente Volodímir Zelenski denunció que, una vez más, fuerzas rusas atacaron la zona especial alrededor de la central nuclear de Chernóbil, impactando con un dron el depósito de residuos nucleares de la Centralizada de Almacenamiento de Combustible Gastado (CFSF).
Según informó el Ministerio de Emergencias de Ucrania, el dron, identificado como modelo «Shahed», provocó un incendio que fue sofocado rápidamente por equipos de respuesta. Las mediciones realizadas tras el incidente no detectaron niveles de radiación fuera de los rangos habituales, descartándose una fuga de material radiactivo.
El mandatario ucraniano subrayó que el ataque constituye una "vileza" contra una infraestructura crítica y pidió a la comunidad internacional que adopte medidas más enérgicas para que "los rusos sientan que su guerra terrorista también es un golpe contra Rusia".
En paralelo, los ministerios de Relaciones Exteriores y de Energía de Ucrania trabajan para informar a los socios internacionales sobre los hechos y coordinar una respuesta diplomática. Zelenski reiteró su disposición a dialogar directamente con el presidente ruso Vladimir Putin, oferta que Moscú rechazó.
El episodio se produce en el marco de una escalada de ataques ucranianos de largo alcance, incluidos drones y misiles, contra objetivos estratégicos en territorio ruso, como puertos, instalaciones petroleras y bases militares. Analistas de la firma Sibiga advierten que la presión creciente podría obligar a Rusia a buscar una solución diplomática, aunque con condiciones más desfavorables para Kiev.
Mientras tanto, la población ucraniana se prepara para una intensa campaña veraniega de combates, y la opinión pública muestra, por primera vez en mucho tiempo, una creciente confianza en que una resistencia sostenida podría forzar a Moscú a moderar sus objetivos en la guerra que ya supera los 51 meses.