El Comando Central de EE.UU. (CENTCOM) informó que sus fuerzas derribaron cuatro drones de ataque iraníes dirigidos al estrecho de Ormuz, calificándolos de amenaza inmediata para el tráfico marítimo regional. Tras el derribo, aviones estadounidenses bombardearon dos sitios de vigilancia costera iraníes ubicados en Goruk y en la isla de Qeshm.
El Ministerio de Asuntos Exteriores de Irán denunció que la acción estadounidense violó el alto el fuego acordado el 8 de abril y acusó a Washington de no buscar la reducción de tensiones. En respuesta, la Guardia Revolucionaria iraní afirmó haber atacado bases estadounidenses en Kuwait y Baréin y haber disparado contra cuatro petroleros que intentaban cruzar el estrecho sin autorización.
Kuwait confirmó la intercepción de siete misiles balísticos que ingresaron a su espacio aéreo, provocando la caída de restos pero sin víctimas mortales. La Armada de Baréin activó sirenas y ordenó a la población buscar refugio; el país también calificó los ataques iraníes de "agresión flagrante".
EE.UU. reportó que seis de los misiles fueron interceptados y que el séptimo no alcanzó su objetivo. Mientras tanto, las negociaciones indirectas entre Washington y Teherán continúan, aunque la escalada de escaramuzas dificulta la concreción de un acuerdo provisional que ponga fin a la guerra de tres meses.
Irán mantiene el bloqueo parcial del estrecho de Ormuz, ruta por la que transitaba aproximadamente una quinta parte del petróleo mundial antes del conflicto, lo que ha disparado los precios del crudo y ha generado presiones sobre la cadena de suministro global. El Programa Mundial de Alimentos de la ONU advirtió que el aumento de los costos de combustible está empujando a millones de personas hacia la inseguridad alimentaria.
En el plano diplomático, Pakistán, mediador del conflicto, envía a su ministro del Interior, Mohsin Naqvi, a Teherán con un mensaje del presidente pakistaní al líder supremo iraní, Mojtaba Jamenei. En EE.UU., el presidente Donald Trump enfrenta crecientes críticas internas por el alza de los precios de la gasolina y la prolongación de una guerra impopular.