Durante su visita inaugural a España, el pontífice León XIV, de nacionalidad estadounidense‑peruana, pronunció un discurso en el Palacio Real de Madrid en el que instó a la sociedad española a «terminar con las narrativas divisivas y polarizantes» y a evitar las «simplificaciones estériles». El mensaje, dirigido a todos los sectores políticos y sociales, subrayó la necesidad de un diálogo constructivo en un contexto marcado por la migración, la guerra en Ucrania y los conflictos en Oriente Medio.
León XIV agradeció al Gobierno de Pedro Sánchez el «compromiso activo con la paz» y la «fidelidad al derecho internacional», resaltando la postura española frente a la guerra en Irán y al conflicto en Gaza, que ha generado tensiones con Estados Unidos y con Israel. El Papa señaló que su llamado a la paz a veces es percibido como «ingenuo» o «provocador», pero insistió en que la verdadera paz requiere superar la polarización.
El discurso fue aplaudido incluso por Santiago Abascal, líder del partido de extrema derecha Vox, que habitualmente critica la política migratoria de la Iglesia. En su recorrido, el pontífice abordó también la crisis de abusos sexuales dentro de la Iglesia: anunció reuniones con víctimas y recordó el acuerdo firmado en marzo entre el Gobierno y la Conferencia Episcopal para indemnizar a los afectados, tras un informe del Defensor del Pueblo que estimó más de 200 000 menores agredidos desde 1940.
Posteriormente, León XIV visitó un centro de Cáritas para personas sin hogar, donde denunció que la caridad a menudo es «despreciada o ridiculizada». Más tarde, encabezó una vigilia frente al estadio Santiago Bernabéu, donde alrededor de 500 000 jóvenes le recibieron con cantos y banderas, recordando la última visita papal a España (Benedicto XVI, 2011).
La agenda del pontífice incluye una misa masiva en la Plaza de Cibeles (1 millón de fieles), su histórica comparecencia ante el Parlamento español (primer papa en hacerlo), una celebración en la Sagrada Familia de Barcelona y una visita a las Islas Canarias para reunirse con migrantes y rendir homenaje a los fallecidos en la travesía atlántica. El Gobierno de Sánchez ha impulsado un plan de regularización que beneficiaría a medio millón de migrantes, medida que ha generado críticas del Partido Popular y Vox.