La aparición pública de Raúl Castro se dio este viernes en la capital cubana, donde el exlíder del país, ya retirado de cargos oficiales, asistió a una ceremonia que celebró su 95.º cumpleaños y el 65.º aniversario del Ministerio del Interior (MININT). Vestido con su tradicional uniforme verde olivo, el anciano estuvo rodeado de altos oficiales militares, la plana mayor del gobierno y del actual presidente, Miguel Díaz‑Canel.
El evento, transmitido por la televisión estatal, incluyó discursos que resaltaron la historia y el heroísmo de la Revolución, así como la cultura cubana. Imágenes del momento mostraron a Castro saludando a los presentes y recibiendo el reconocimiento de los militares y artistas que participaron.
Esta aparición ocurre apenas dos semanas después de que fiscales federales de EE. UU. presentaran cargos contra él por el presunto derribo de dos avionetas civiles operadas por exiliados cubanos en 1996, cuando ocupaba el cargo de ministro de Defensa. Los cargos, presentados en secreto por un jurado investigador, incluyen asesinato y destrucción de aeronaves.
El gobierno estadounidense, bajo la administración de Donald Trump, había intensificado la presión sobre La Habana mediante sanciones energéticas y una campaña diplomática que buscaba “cambiar el gobierno” cubano. Cuba, por su parte, ha advertido que no aceptará una intervención militar y ha denunciado los efectos del bloqueo energético, que ha provocado apagones prolongados y graves problemas en salud y producción.
Aunque ambos países mantienen canales de diálogo, el alcance de esas conversaciones sigue sin conocerse. La presencia de Raúl Castro, aunque simbólica, refuerza la continuidad del liderazgo revolucionario en medio de una creciente tensión bilateral.