El USDA confirmó este viernes la presencia de dos casos más del gusano barrenador del Nuevo Mundo (Cochliomyia hominivorax) en Texas. Uno afecta a un ternero de un mes en el condado de La Salle y el otro a un perro en el condado de Andrews. Ambos casos se suman al ternero de un mes detectado en el condado de Zavala, a apenas 9 km del primer brote.
El parásito, erradicado en EE. UU. en 1966 y re‑emergido en Florida en 2017, se alimenta del tejido vivo de los animales, provocando heridas graves, pérdida de peso y, en casos severos, la muerte. Además de afectar al ganado, puede infectar a fauna silvestre, mascotas y, en raras ocasiones, a personas.
Ante la detección, el USDA inició investigaciones epidemiológicas para determinar la fuente y la posible extensión del brote. Se mantiene la zona de cuarentena de 20 km alrededor de la granja donde se encontró el primer caso, y el gobernador de Texas, Greg Abbott, declaró estado de desastre a nivel estatal.
Canadá, por su parte, prohibió temporalmente la entrada de cualquier ganado que haya estado en Texas durante los últimos 21 días, según la Agencia Canadiense de Inspección de Alimentos, como medida preventiva.
El costo estimado de la contención del gusano en Texas supera los 1.800 millones de dólares, según el Departamento de Agricultura, lo que subraya la gravedad del brote para la industria ganadera y la necesidad de una respuesta coordinada entre autoridades locales, estatales y federales.