A menos de 30 días del anuncio oficial del brote de ébola en la zona oriental de la República Democrática del Congo, el número de fallecidos ha alcanzado los 101, con 550 casos confirmados y solo 19 recuperaciones, según el informe publicado por la Organización Mundial de la Salud (OMS) el domingo.
El brote, declarado el 15 de mayo, se concentra en la provincia de Ituri, que concentra más del 90 % de los casos. También se han detectado pacientes en las provincias de Kivu del Norte y Kivu del Sur, y se ha registrado la propagación del virus a la vecina Uganda.
La OMS informó que, en las últimas 24 horas, se analizaron 137 muestras y 35 resultaron positivas. El virus responsable es el raro Bundibugyo, para el cual no existen vacunas ni tratamientos aprobados, a diferencia del virus Zaire que ha causado los 16 brotes anteriores en el país.
El incremento de casos se debe, en parte, a la ampliación de la capacidad diagnóstica, que ha permitido procesar muestras recolectadas con retraso. Sin embargo, la tasa de cobertura del rastreo de contactos sigue siendo baja, apenas del 64 %.
Los esfuerzos sanitarios se ven obstaculizados por la violencia contra el personal de salud. Desde la declaración del brote, se han registrado más de 520 incidentes que afectan a los trabajadores, incluidos ataques de residentes enfurecidos y de grupos armados. La directora de emergencias para África de la OMS, Marie Roseline Darnycka Belizaire, señaló que estos incidentes dificultan la llegada de equipos médicos a comunidades aisladas.
En Bunia, capital de Ituri, la vida cotidiana ha cambiado drásticamente. "Ahora solo se nos permite llevar a un cliente por motocicleta", comentó Justin Abekani, conductor de mototaxi, aludiendo a las restricciones impuestas para limitar la transmisión del virus.
El escepticismo y la desconfianza hacia los protocolos sanitarios persisten en la región, a pesar de los recuerdos de la epidemia de 2018, la segunda más grande de la historia. Sobrevivientes de aquel brote advierten que la repetición de errores pasados podría elevar el número de muertes evitables.
Las autoridades continúan intensificando la respuesta, pero la combinación de conflicto armado, ataques a los sanitarios y la falta de una vacuna eficaz mantiene al este del Congo en una situación de alta vulnerabilidad.