Venezuela concedió este jueves una licencia a Shell para explotar y exportar gas del campo Loran, que comprende siete yacimientos, seis de ellos transfronterizos con Trinidad y Tobago. La decisión se produce tras la aprobación de una reforma a la Ley de Hidrocarburos, impulsada por la presidenta interina Delcy Rodríguez bajo la presión de Estados Unidos después de la captura de Nicolás Maduro en un operativo militar estadounidense.
Según un comunicado de la Presidencia, la adjudicación permitirá que el país "dé un paso muy importante en su desarrollo gasífero y también como exportador de gas". El campo Loran había permanecido inactivo durante 23 años, lo que había generado pérdidas económicas y daños ambientales por la fuga de gas natural.
Peter Costello, presidente de Exploración y Producción de Shell, calificó el acuerdo como "un logro maravilloso para Venezuela y Shell" y resaltó la larga alianza entre ambas partes. Días antes, delegados de la compañía visitaron el Complejo Operativo Muscar, el mayor centro de recepción y distribución de gas asociado a la extracción de petróleo en el estado Monagas.
La reforma de la Ley de Hidrocarburos, aprobada a finales de enero, marcó el inicio de una flexibilización de las sanciones estadounidenses contra Venezuela. Desde entonces, el gobierno ha suscrito acuerdos con otras multinacionales, como BP y Repsol, y ha reforzado la cooperación con Trinidad y Tobago, que en 2023 firmó con Shell un convenio para el yacimiento Dragón, con 120 mil millones de metros cúbicos de gas.
Expertos del sector advierten que, pese a las reservas de gas natural, Venezuela sigue desperdiciando miles de millones de pies cúbicos de gas, lo que representa una pérdida económica significativa y un riesgo ambiental. La nueva política busca revertir esa tendencia, pero su éxito dependerá de la capacidad del Estado para garantizar la inversión, la infraestructura y la seguridad jurídica necesarias.
En conclusión, la licencia a Shell simboliza el intento del gobierno de Rodríguez de reactivar el sector energético mediante la apertura a capitales extranjeros, mientras enfrenta el desafío de equilibrar intereses geopolíticos, económicos y medioambientales.