El Consejo de Ministros de Níger, bajo la autoridad del gobierno militar, aprobó el nuevo Código Penal que tipifica como delito la práctica y la promoción de relaciones entre personas del mismo sexo. Según informó Hamidou Julie N., asesor del Ministerio de Justicia, la normativa entró en vigor el jueves 11 de junio y contempla penas de cinco a diez años de prisión y multas para quienes realicen o intenten cometer actos “bisexuales, lesbianas, gays, transgénero, queer, intersexuales, asexuales (LGBTQIA+)”.
Hasta la fecha, la homosexualidad no estaba penalizada en Níger, aunque la población LGBT ha sido históricamente estigmatizada. La medida sitúa al país entre los más de 30 de los 54 estados africanos que criminalizan la homosexualidad, y lo alinea con legislaciones recientes de naciones vecinas como Senegal, Kenia, Sierra Leona y Tanzania, donde las sanciones pueden alcanzar diez años o más. En otras regiones, como Somalia, Uganda y Mauritania, la pena máxima llega a la pena de muerte.
El nuevo código penal también incluye multas económicas, aunque la cuantía no ha sido divulgada. La normativa no distingue entre actos consensuados y forzados, lo que genera preocupación entre organizaciones de derechos humanos que advierten sobre un aumento de la persecución y la discriminación contra la comunidad LGBT.
Esta decisión se produce en un contexto de creciente represión legal contra la diversidad sexual en África Occidental. Recientemente, el Parlamento de Ghana ratificó una de las leyes anti‑LGBT más estrictas del continente, imponiendo tres años de prisión a quienes mantengan relaciones homosexuales y de tres a cinco años a quienes promuevan actividades o apoyen a la comunidad LGBT, con excepciones limitadas a profesionales del derecho, la salud y los medios de comunicación.
Organizaciones internacionales, como Amnistía Internacional y Human Rights Watch, han condenado la medida de Níger, calificándola de violación a los derechos humanos y de retroceso en la lucha contra la discriminación. Asimismo, la comunidad diplomática ha instado al gobierno nigerino a reconsiderar la legislación y a garantizar la protección de los derechos fundamentales de todas las personas, sin distinción de orientación sexual o identidad de género.
El nuevo Código Penal de Níger ya está en vigor y será aplicado por las autoridades judiciales del país, lo que marca un hito en la legislación anti‑LGBT de la región y plantea un desafío para los defensores de los derechos humanos que buscan revertir esta tendencia.