El Ministerio de Defensa del Reino Unido informó que, el pasado viernes, comandos de la Marina británica descendieron en rápel desde helicópteros sobre el petrolero Smyrtos, interceptándolo en el Canal de la Mancha. El buque, sancionado por la ONU y bajo bandera de Camerún, habría formado parte de la denominada “flota clandestina” rusa, utilizada para transportar crudo y productos derivados en violación de las sanciones internacionales impuestas por la invasión de Ucrania.
Según el primer ministro británico, Keir Starmer, la operación constituye “la primera de este tipo liderada por el Reino Unido”. El barco será retenido y vigilado frente a la costa sur de Inglaterra mientras se lleva a cabo una investigación exhaustiva.
La captura se realizó en estrecha coordinación con las autoridades francesas, que previamente habían interceptado varios buques vinculados a la misma red. El Smyrtos partió el 5 de junio del puerto ruso de Ust‑Luga, en el mar Báltico, con destino a Port Said, Egipto, según datos de MarineTraffic.
El presidente de Ucrania, Volodímir Zelenski, agradeció a Starmer y al pueblo británico por su “determinación basada en principios”, subrayando que estas acciones “atacan directamente los recursos que sostienen la agresión de Rusia en Ucrania”.
El gobierno británico reiteró que, pese a los esfuerzos de Moscú por evadir las sanciones, “no permitiremos que se salga con la suya”. La medida busca reducir la capacidad de Rusia para financiar su conflicto y limitar su amenaza a la seguridad europea.