En una entrevista concedida a TF1, pocas horas antes de la cumbre del G7, el presidente de Francia, Emmanuel Macron, se mostró firmemente en contra del cobro de un peaje en el estrecho de Ormuz, calificándolo de "un paso atrás" y de una práctica incompatible con el derecho internacional.
Macron subrayó que Francia, Reino Unido, Italia y los Países Bajos están preparados para desplegar con rapidez los medios necesarios para garantizar la seguridad del tráfico marítimo en esa zona estratégica. En caso de ser necesario, el portaaviones nuclear Charles de Gaulle podría estar operativo en "dos o tres días", acompañado de fragatas y demás activos de sus socios.
El mandatario también hizo un llamado a confiar en el acuerdo alcanzado entre Irán y Estados Unidos, describiéndolo como "algo positivo". Señaló que los países del G7 se movilizarían "tan pronto como esta misma noche" para facilitar su implementación y evitar cualquier medida que encarezca el transporte de hidrocarburos.
En la agenda de la cumbre, prevista una sesión de debate entre el G7 y los mandatarios de Egipto, Emiratos Árabes Unidos y Catar, con el objetivo de coordinar acciones conjuntas en la región.
Respecto al impacto en los mercados energéticos, Macron indicó que uno de los principales objetivos del G7 es impedir que el peaje eleve los precios de la energía. Además, instó a reducir la dependencia estratégica del estrecho de Ormuz mediante el desarrollo de rutas alternativas, como corredores terrestres y gasoductos a través de Irak, Siria o Líbano.
El presidente francés aseguró que el Gobierno velará para que cualquier descenso en los precios del petróleo se traslade a los consumidores en las estaciones de servicio, aunque advirtió que la normalización de la cadena de suministro requerirá varias semanas para reflejarse plenamente en los precios finales.