Taty Almeida, presidenta de la Línea Fundadora de Madres de Plaza de Mayo y una de las figuras más icónicas de la defensa de los derechos humanos en Argentina, falleció este domingo a los 95 años, según informó el propio organismo en sus redes sociales.
Almeida llevaba tres semanas internada en un hospital de la capital argentina. Sus familiares anunciaron que el cuerpo será velado el lunes en el barrio de Once, donde residía.
El punto de inflexión de su trayectoria llegó en 1975, cuando su hijo Alejandro, de 20 años, militante de izquierda, fue secuestrado por la organización paramilitar de derecha Triple A. Alejandro, estudiante de Medicina en la Universidad de Buenos Aires y trabajador de la agencia estatal Télam, desapareció y nunca se recuperaron sus restos.
Desde entonces, con su característico pañuelo blanco anudado al cuello, se convirtió en una presencia constante en marchas, juicios y debates políticos. Su voz resonó en los juicios por crímenes de lesa humanidad y en la lucha por la memoria, la verdad y la justicia.
Su fallecimiento deja un vacío profundo en el movimiento de derechos humanos argentino y en la comunidad internacional que la reconoció como defensora incansable de la dignidad humana.