La Corte Suprema de Brasil condenó al exdiputado Eduardo Bolsonaro a cuatro años y dos meses de prisión en régimen semiabierto, por el delito de coacción contra la justicia al ejercer lobby ante el gobierno de Donald Trump para que este presionara a Brasil y favoreciera a su padre, el expresidente Jair Bolsonaro.
El fallo, que aún puede ser apelado, también lo declara inelegible para cargos públicos durante ocho años. Eduardo, de 41 años, reside en Estados Unidos desde 2025 y había sido despojado de su escaño en la Cámara de Diputados en diciembre por ausencias prolongadas.
Este mes EE. UU amenazó con nuevos aranceles del 25 % a productos brasileños por supuestas prácticas comerciales desleales y designó como organizaciones terroristas a los grupos criminales brasileños Primeiro Comando da Capital y Comando Vermelho, pese al rechazo del gobierno de Lula.
Jair Bolsonaro, que cumple su condena en su casa de Brasilia bajo un permiso temporal por razones de salud, sigue siendo una figura polarizadora que alimenta la disputa entre la derecha ultraconservadora y el gobierno de izquierda de Lula.
La sentencia envía un mensaje claro sobre los límites del lobby extranjero y la protección de la independencia judicial en Brasil.