En la cumbre del Grupo de los Siete (G7) celebrada esta semana, los jefes de Estado y de Gobierno coincidieron en reforzar su "apoyo inquebrantable" a Ucrania frente a la invasión rusa. Se acordó incrementar la entrega de sistemas de defensa aérea, interceptores y misiles de largo alcance, así como ampliar la asistencia energética para garantizar la resiliencia del país europeo.
Paralelamente, los líderes anunciaron una nueva ronda de sanciones dirigidas a los sectores petrolero y gasífero de Rusia, con el objetivo de presionar su economía de guerra. Asimismo, respaldaron la iniciativa multinacional encabezada por Francia y el Reino Unido para la reapertura y protección del tránsito marítimo en el estrecho de Ormuz, una de las rutas comerciales más estratégicas del planeta.
En el ámbito humanitario, el G7 instó a acelerar la ayuda y los esfuerzos de reconstrucción en Gaza, exigiendo el cese inmediato de la violencia en Cisjordania. En la región del Indo‑Pacífico, los mandatarios reiteraron su rechazo a cualquier intento de modificar por la fuerza el statu quo en el estrecho de Taiwán y en los mares de China Oriental y Meridional, y expresaron su profunda preocupación por los programas nucleares y de misiles de Corea del Norte.
Un punto destacado de la reunión fue la celebración del acuerdo entre Estados Unidos e Irán, considerado un paso importante para la estabilidad regional y la seguridad energética global. Los participantes subrayaron la necesidad de fortalecer la cooperación económica internacional y de abordar los desequilibrios comerciales dentro del marco del G20.
El presidente del Consejo Europeo, António Costa, y la presidenta de la Comisión Europea, Ursula von der Leyen, fueron citados por el presidente de la República, quien agradeció a la Unión Europea por abrir el primer clúster de negociaciones para Ucrania y Moldavia, señalando la importancia de la coordinación transatlántica.