La República Democrática del Congo (RDC) ha confirmado 1 003 casos y 254 fallecimientos por el brote de ébola declarado el 15 de mayo, según datos del Instituto Nacional de Salud Pública (INSP). La tasa de letalidad asciende al 25,3 %.
La mayor concentración de casos se registra en la provincia de Ituri, en el noreste del país, una zona marcada por conflictos armados. Otras provincias afectadas son Kivu del Norte y Kivu del Sur, que en conjunto albergan a aproximadamente 15 millones de habitantes.
El brote está causado por la cepa Bundibugyo, una variante rara para la cual no existe vacuna ni tratamiento específico. Las vacunas desarrolladas entre 2018 y 2019 son efectivas únicamente contra la cepa Zaire, responsable de epidemias anteriores.
El virus ha cruzado la frontera hacia Uganda, donde la Organización Mundial de la Salud (OMS) ha registrado 20 casos y dos muertes. El gobierno ugandés asegura que la situación está bajo control, aunque la OMS mantiene la alerta.
Ante la expansión del brote, la OMS ha declarado una emergencia de salud pública de importancia internacional y advierte que la epidemia podría prolongarse varios meses, instando a la comunidad internacional a reforzar las medidas de contención y apoyo sanitario.