Keir Starmer, 63 años, dimite como Primer Ministro del Reino Unido y continuará como líder del Partido Laborista hasta el congreso de septiembre, cuando se elegirá a su sucesor. En una emotiva rueda de prensa frente al número 10 de Downing Street, el político mostró un semblante sombrío y, a pesar de contener las lágrimas, agradeció a su familia antes de retirarse.
Starmer, abogado de profesión y líder del Laborismo desde 2020, había heredado el cargo de Jeremy Corbyn tras la derrota electoral de 2019. Su objetivo era reposicionar al partido hacia el centro, pero su mandato se vio empañado por una economía estancada, el aumento del coste de la vida y una serie de decisiones controvertidas que provocaron rebeliones internas.
Las encuestas lo sitúan como el primer ministro más impopular del país en décadas, mientras que el partido antiinmigración Reform UK, liderado por Nigel Farage, gana terreno. La presión no provino únicamente de la oposición, sino también de la ala izquierda del Laborismo, que criticó medidas consideradas antisociales y el endurecimiento de la política migratoria.
Entre los escándalos que dañaron su gobierno destacan la dimisión de la número dos del partido, Angela Rayner, en septiembre de 2025, por irregularidades fiscales, y la polémica nombramiento de Peter Mandelson como embajador en EE. UU., pese a sus vínculos con el fallecido criminal sexual Jeffrey Epstein.
El favorito para sucederle es Andy Burnham, alcalde del Gran Mánchester y representante del ala izquierda del Laborismo. Burnham, de 58 años, ha sido mencionado como la opción más viable para recomponer la unidad del partido y enfrentar el desafío de recuperar la confianza ciudadana.
Starmer nació en Southwark, Londres, estudió Derecho en la Universidad de Leeds y se formó como abogado en Oxford. Conoció a su esposa, Victoria, también abogada, y tiene dos hijos. Su trayectoria política comenzó en 2015, cuando fue electo diputado por Holborn y St Pancras.
Su renuncia marca el fin de una etapa que buscó modernizar el Laborismo, pero que quedó truncada por la falta de apoyo popular y los conflictos internos que, en última instancia, lo obligaron a abandonar el cargo de Primer Ministro.