Washington y Teherán avanzan en negociaciones técnicas tras el acuerdo que puso fin a la guerra en Oriente Medio. El mandatario estadounidense, Donald Trump, anunció en su cuenta de Twitter que Irán ha aceptado "plena y completamente" que inspectores de la Organización Internacional de Energía Atómica (OIEA) regresen al país para llevar a cabo inspecciones nucleares de largo plazo, consideradas las más rigurosas de la historia.
El presidente también indicó que la Marina de EE. UU. no bloqueará el estrecho de Ormuz, una vía marítima estratégica para la exportación mundial de petróleo y gas. Sin embargo, mantendrá una presencia naval en la zona "por si fuera necesario reinstaurar el bloqueo, lo que parece, en estos momentos, muy poco probable".
Las conversaciones técnicas, que se han desarrollado en los últimos días en Suiza, "van bien", según Trump. No obstante, Irán ha cuestionado la capacidad de la OIEA para inspeccionar sitios nucleares clave que fueron bombardeados por fuerzas estadounidenses e israelíes en 2023, alegando riesgos de seguridad y daños estructurales aún sin evaluar.
El futuro del programa nuclear iraní sigue siendo un punto de fricción. Teherán niega cualquier intención de desarrollar armas nucleares, pero insiste en su derecho a una industria nuclear civil completa. La incertidumbre persiste respecto a las reservas de uranio altamente enriquecido que posee el país.
En una rueda de prensa, Trump reafirmó que los inspectores de la OIEA se desplazarán al terreno "a su debido tiempo", subrayando la voluntad de EE. UU. de supervisar el cumplimiento de los compromisos iraníes sin recurrir a medidas coercitivas en el estrecho de Ormuz.