El Centro de Operaciones de Comercio Marítimo del Reino Unido informó que un buque de carga británico fue alcanzado por un proyectil mientras navegaba por el estrecho de Ormuz, siguiendo una ruta aprobada por la Organización de las Naciones Unidas (ONU). El ataque no provocó víctimas ni daños ambientales, pero reavivó la discusión sobre la seguridad del paso estratégico.
La ruta, trazada por Omán y la Organización Marítima Internacional (OMI), permite a los buques sortear la zona costera de Omán, evitando el corredor central del estrecho que había sido objeto de hostilidades desde el inicio de la guerra en Ucrania. Varios petroleros, incluido el portacontenedores Maersk Baltimore, lograron transitar sin incidentes, evidenciando un aumento del tráfico: 125 embarcaciones cruzaron la semana pasada, frente a 33 la anterior, según Lloyd's List Intelligence.
Irán, que había minado el paso central tras los ataques estadounidenses e israelíes del 28 de febrero, calificó la nueva vía de “inaceptable y completamente peligrosa”, alegando que se implementó sin coordinación con Teherán. La Guardia Revolucionaria emitió advertencias a los buques que utilicen la ruta, señalando que están “al alcance de sus misiles”.
En respuesta, el secretario de Estado de EE. UU., Marco Rubio, visitó el Golfo Pérsico para tranquilizar a los aliados y reiteró el compromiso estadounidense de mantener abierta la ruta omaní, asegurando que no se cobrarán tarifas adicionales a los barcos que la utilicen. Rubio también se reunió con ministros de Exteriores del Consejo de Cooperación del Golfo para garantizar la protección de sus intereses.
El mercado petrolero reaccionó positivamente: el precio del crudo cayó brevemente por debajo de los 73 dólares por barril, indicando que los participantes consideran que la situación se estabiliza. Sin embargo, las negociaciones entre EE. UU. e Irán continúan bajo un memorándum de entendimiento que otorga 60 días para afinar los detalles de un acuerdo provisional.
Mientras tanto, el conflicto entre Israel y Hezbolá en Líbano ha añadido una capa adicional de incertidumbre a la región, con reportes de al menos cinco civiles muertos en los últimos dos días por ataques israelíes.
El ataque al buque británico, aunque sin consecuencias graves, subraya la fragilidad de la seguridad marítima en el estrecho de Ormuz y la importancia estratégica de la nueva ruta por Omán, que podría aliviar la presión sobre la economía mundial y reducir la influencia de Irán en las conversaciones de paz.