El gobernador republicano de Florida, Ron DeSantis, confirmó que el centro de detención migratoria conocido como “Alligator Alcatraz” cerrará de forma permanente después de casi un año de funcionamiento. El recinto, que se convirtió en símbolo de la política migratoria de la segunda administración de Donald Trump, había albergado a miles de inmigrantes y había sido escenario de aproximadamente 21,000 deportaciones.
DeSantis explicó que la instalación estaba prevista para operar solo durante un año, tiempo suficiente para trasladar a los detenidos a centros de detención más permanentes y seguros. En junio, la autoridad estatal anunció un cierre temporal debido a la temporada de huracanes, argumentando que la ubicación –una pista de aterrizaje aislada— no garantizaba la seguridad de los internos. En ese momento, todos los reclusos fueron trasladados a otras instalaciones.
Organizaciones defensoras de los derechos de los inmigrantes denunciaron que las condiciones en “Alligator Alcatraz” nunca fueron humanas ni seguras. Los testimonios de los detenidos describen dificultades para acceder a asistencia legal, alimentos contaminados con gusanos, inodoros que no descargan, pisos inundados con desechos fecales y una proliferación de mosquitos e insectos.
El cierre del centro responde a la presión de grupos de derechos humanos y a la necesidad de cumplir con estándares de trato digno, aunque persiste la controversia sobre la política migratoria de Florida y la capacidad del estado para ofrecer alternativas de detención adecuadas.