Dos sismos de magnitud 7.2 y 7.5 grados se registraron la tarde del miércoles 24 de junio en el centro de Venezuela, provocando graves daños estructurales en la capital y en los estados de La Guaira, Miranda, Aragua, Carabobo y Falcón.
Según los últimos reportes oficiales, el saldo preliminar asciende a 164 muertos y 971 heridos. El Aeropuerto Internacional de Maiquetía fue cerrado preventivamente, al igual que el Metro y el servicio de ferrocarriles. Las autoridades declararon estado de emergencia mientras continúan las labores de búsqueda y rescate.
La presidenta encargada, Delcy Rodríguez, agradeció la solidaridad del presidente cubano, Miguel Díaz‑Canel, y anunció la creación de un fondo de 200 millones de dólares para la reconstrucción del país.
El secretario de Estado de EE. UU., Marco Rubio, informó que su gobierno enviará equipos de búsqueda y rescate, describiendo la respuesta como "integral". La Oficina de Coordinación de Asuntos Humanitarios de la ONU declaró estar "completamente movilizada" y ya ha enviado un equipo de respuesta rápida para reforzar las operaciones en terreno.
El Ministerio de Educación venezolano suspendió las actividades escolares en todo el país; los planteles se destinarán como centros de acopio y refugios para las familias afectadas.
En el ámbito de la conectividad, la Misión Internacional Independiente de Determinación de los Hechos sobre Venezuela solicitó al gobierno que restablezca el acceso a redes sociales y medios de comunicación, considerándolo esencial para la protección de la vida y la seguridad de la población.
Otros países también han ofrecido apoyo: el Gobierno colombiano activó todas sus capacidades de ayuda humanitaria; la Unidad Militar de Emergencia (UME) de España preparó el envío de 54 rescatistas, bomberos especializados y la Agencia Española de Cooperación Internacional para el Desarrollo (AECID).
El Servicio Geológico de EE. UU. estima una probabilidad del 42 % de que el número de fallecidos se sitúe entre 10 mil y 100 mil, lo que subraya la magnitud del desastre y la necesidad de una respuesta internacional coordinada.
Las autoridades venezolanas continúan evaluando los daños y coordinando la distribución de ayuda mientras se intensifican las labores de búsqueda de personas desaparecidas entre los escombros.