El secretario de Estado de Estados Unidos, Marco Rubio, declaró este viernes la firma de un acuerdo marco entre Israel y Líbano que busca establecer “una paz y seguridad duraderas”. El anuncio se produce al término de la quinta ronda de negociaciones, iniciada el martes, en la que ambas delegaciones se reunieron en la capital estadounidense bajo la mediación de EE. UU.
En un mensaje pregrabado, el primer ministro israelí, Benjamín Netanyahu, informó que las fuerzas israelíes retirarán su presencia de dos zonas del sur del Líbano, que serán sustituidas por el Ejército libanés. Una de las áreas se ubica al sur del río Litani, fuera de la denominada “zona de seguridad”, y la otra al norte del mismo río, dentro de la franja ocupada militarmente por Israel. Netanyahu sostuvo que la segunda zona fue ocupada “en las últimas semanas” y que el ejército israelí ya no la necesita, aunque reiteró que Israel mantendrá una presencia estratégica en el país vecino.
La embajadora de Líbano en EE. UU., Hamadeh Moawad, agradeció a Estados Unidos por acoger “las históricas negociaciones” que persiguen la restauración de la soberanía e integridad territorial libanesa y el cese permanente de hostilidades. Calificó el acuerdo como un “hito” que permitirá el retorno de los libaneses a sus tierras.
El embajador israelí describió el pacto como “trilateral”, subrayando que ni Irán ni el grupo chií libanés Hizbulá forman parte del acuerdo. Las hostilidades en el sur del Líbano habían puesto en riesgo el alto al fuego alcanzado previamente entre Washington y Teherán, tras la ofensiva conjunta de EE. UU. e Israel contra Irán el 28 de febrero.
El memorando de entendimiento incluye, como primer punto, el fin de las hostilidades en Líbano, aunque ni Israel ni Hizbulá son firmantes directos. El grupo libanés ha reiterado su rechazo a conversaciones sin su participación, asegurando que “nada ocurrirá en el Líbano sin que se llegue a un entendimiento” con ellos.
Este acuerdo, aunque preliminar, marca el primer paso concreto hacia una solución política del conflicto fronterizo que ha durado décadas, y sitúa a EE. UU. como actor clave en la estabilización de la región.