El miércoles se registraron dos terremotos de magnitud 7.2 y 7.5 que arrasaron gran parte de la zona costera de Venezuela, dejando un saldo oficial de 920 fallecidos y 3,300 heridos. Según datos de la ONU, se estima que más de 50 mil personas están desaparecidas, lo que ha convertido a la nación en una carrera contra el tiempo para encontrarlas.
Tom Fletcher, jefe de Asuntos Humanitarios de la ONU, describió la situación como "devastadora" y subrayó la urgencia de la ayuda. Invitó a la comunidad internacional a colaborar a través del portal crisisrelief.un.org, donde se pueden encontrar diversas formas de apoyo.
Los venezolanos, frustrados por la escasa presencia de equipos de rescate gubernamentales, han tomado la búsqueda de sus seres queridos en sus propias manos. En La Guaira, epicentro del desastre, la presidenta encargada Delcy Rodríguez declaró zona de desastre y ordenó su militarización, mientras el ministro de Interior, Diosdado Cabello, restringió el acceso al estado para controlar el desorden.
Equipos de rescate de al menos 17 países, entre ellos México, Chile, El Salvador, Colombia, Suiza y Ecuador, ya están operando en el terreno. México ha enviado 250 elementos de la Secretaría de la Defensa Nacional, 10.7 toneladas de insumos médicos y 8.4 toneladas de equipos y herramientas, además de personal de la Cancillería. La presidenta Claudia Sheinbaum reiteró el compromiso de su gobierno con la solidaridad hacia Venezuela.
La Secretaría de Relaciones Exteriores de México también anunció la repatriación voluntaria de 26 connacionales y confirmó que 73 mexicanos se encuentran a salvo y en buen estado de salud.
Las agencias de ayuda coinciden en que las primeras 48 a 72 horas son críticas para salvar vidas, pero la falta de recursos básicos como agua y alimentos prolonga la ventana de oportunidad. La comunidad internacional sigue monitoreando la evolución del desastre y la necesidad de asistencia humanitaria.