Después de los sismos de magnitud 7.2 y 7.5 que devastaron el norte de Venezuela el 24 de junio, una imagen se ha repetido en las redes: la bandera mexicana ondeando entre los escombros. Los Topos de México y el contingente militar enviado por la presidenta Claudia Sheinbaum – 250 elementos, 18 binomios caninos y más de 19 toneladas de insumos – se han convertido en los protagonistas humanitarios de la tragedia.
“Son de otro planeta”, escribió el usuario @R_REQUENA15 en X, comentario que acumuló miles de interacciones y sintetiza la admiración de mexicanos y venezolanos por los rescatistas que llegaron primero y cavaron más hondo. La Brigada de Rescate Topos Tlatelolco A.C. envió una avanzada de 12 integrantes, mientras que la Fuerza Aérea, la Guardia Nacional y los perros de búsqueda trabajaron en conjunto con equipos médicos y de logística.
Esta mañana la presidenta Sheinbaum confirmó que la Secretaría de Relaciones Exteriores recibió una carta formal de la presidenta encargada de Venezuela, Delcy Rodríguez, solicitando apoyo adicional: plantas potabilizadoras, generación eléctrica y alimentos no perecederos. Sheinbaum informó que los 250 elementos permanecerán en territorio venezolano y que se abrió una colecta nacional coordinada con las entidades federativas para centralizar la ayuda, que llegará tanto por avión como por barco de la Secretaría de Marina.
El gesto humanitario no estuvo exento de controversia. Un video del rescatista Héctor Méndez, conocido como el “Topo Mayor”, se viralizó después de que denunciara la presión de una periodista de TeleSUR para que agradeciera públicamente a la presidenta. Méndez, de 80 años, rechazó la solicitud y subrayó que su compromiso es moral, no político.
En el terreno, algunos venezolanos expresaron críticas hacia la presencia de la Guardia Nacional Bolivariana, señalando una mayor presencia de armas que de herramientas de rescate. Un joven voluntario comentó: “Con el respeto que se merecen, pero aquí yo he visto más fusiles que palas”. Otros, sin embargo, compararon la eficiencia de los soldados mexicanos con la escasa intervención del ejército venezolano, describiendo un “vacío de autoridad” que dejó la carga del rescate a organizaciones civiles.
Los Topos de México, movimiento nacido hace 40 años tras el sismo del 19 de septiembre de 1985, representan una tradición de voluntariado que surge de la necesidad ante la falta de respuesta gubernamental. Esa historia de “nacer de la tragedia para servir a la tragedia” resuena hoy en Venezuela y explica por qué, para millones, los Topos son, efectivamente, “de otro planeta”.