La Armada del Ejército Popular de Liberación (EPL) lanzó con éxito un misil estratégico desde un submarino nuclear hacia aguas internacionales del Pacífico, según informó la agencia estatal Xinhua. El proyectil, equipado con una ojiva simulada, cayó en la zona prevista y forma parte del plan anual de entrenamiento militar de China, que previamente notificó a los países interesados.
Expertos de Defense Mirror identifican al misil como un JL‑3, de combustible sólido y alcance intercontinental superior a 10 000 km, marcando la primera prueba conocida de un misil lanzado desde un submarino nuclear chino desde 1982.
El lanzamiento provocó condenas de la Presidencia de Taiwán, que lo calificó de intento de intimidación y de “acoso de zona gris”. Japón, Australia y Nueva Zelanda expresaron su preocupación y describieron el ensayo como desestabilizador. La Cancillería china respondió que se trató de un entrenamiento rutinario sin objetivo específico.
En paralelo, la Armada china mantiene cuatro agrupaciones navales desplegadas en el Pacífico occidental, lo que Taiwán considera una tendencia al alza en los despliegues marítimos chinos durante la temporada de ejercicios de julio‑septiembre.
Al mismo tiempo, China y Rusia iniciaron maniobras navales conjuntas cerca de Qingdao, que se extenderán hasta el 13 de julio en el mar Amarillo y el Pacífico. Participan el crucero de la Guardia Variag, la corbeta Rezkiy, el submarino Ufa y el buque de rescate Igor Belousov de Rusia, y los destructores Anshan y Kaifeng, la fragata Wuhu y un submarino diésel‑elétrico de clase Yuan de China. Los ejercicios incluyen reconocimiento conjunto, defensa aérea y antimisiles, guerra antisubmarina y rescate con uso real de armamento.
Estos acontecimientos reflejan la creciente cooperación militar entre Pekín y Moscú, consolidada bajo la política de “relación sin límites” proclamada por Xi Jinping y Vladimir Putin antes de la invasión rusa a Ucrania en 2022.