El movimiento islamista palestino Hamás declaró la disolución del organismo que dirigió la Franja de Gaza desde 2007, abriendo paso a la administración del Comité Nacional para la Administración de Gaza (NCAG), un ente tecnocrático con sede en El Cairo.
El anuncio, realizado por Ismail al‑Thawabta, jefe de la oficina de medios de Hamás, confirmó la renuncia de Mohamed al‑Farra, líder del comité de emergencia gubernamental, y la disolución del mismo para “facilitar la transición administrativa y gubernamental”. El NCAG, creado por la “Junta de Paz” impulsada por el expresidente estadounidense Donald Trump durante las negociaciones que culminaron en el alto al fuego de octubre, está preparado para asumir sus funciones tan pronto cuente con los recursos y capacidades necesarios, según informó su presidente Ali Shaath en la red social X.
Esta medida representa el primer cambio político significativo de Hamás desde que tomó el control del enclave tras los enfrentamientos con Fatah en 2007. Sin embargo, expertos como el politólogo Mkhaimar Abusada califican la decisión como mayormente simbólica, pues el proceso de desarme de Hamás –condición esencial para la segunda fase del alto al fuego– sigue estancado y es rechazado por Israel.
Desde la firma del cese al fuego, Hamás había manifestado su disposición a ceder el poder a otra autoridad palestina, pero la cuestión del desarme y la retirada de las fuerzas israelíes de Gaza permanecen sin avances. Israel, por su parte, descarta tanto el regreso de Hamás al poder como la asunción del control por parte de la Autoridad Palestina, manteniendo una presencia militar reforzada en el territorio.
En el marco de la tregua, el Ministerio de Salud de Gaza, bajo la autoridad de Hamás, reportó 1 072 muertes palestinas, cifras consideradas fiables por la ONU. El ejército israelí, por su lado, informó seis bajas (cinco soldados y un contratista) en el mismo periodo.
El futuro de Gaza depende ahora de la capacidad del NCAG para gestionar recursos, garantizar la seguridad y avanzar en negociaciones que incluyan el desarme de Hamás, un paso que, según la “Junta de Paz”, debe culminar con la concentración de todas las armas bajo su control.