Los bombardeos rusos contra Ucrania cobraron al menos 28 vidas y dejaron alrededor de 100 heridos el lunes en la capital, Kiev, y en la región noreste de Sumy, en vísperas de la cumbre de la OTAN que se celebrará en Ankara, Turquía.
Según los últimos balances de las autoridades ucranianas, los ataques nocturnos del domingo al lunes provocaron 18 muertos en Kiev y ocho en Vyshneve, localidad cercana, además de decenas de heridos. En Sumy, dos ataques con drones causaron la muerte de dos personas.
El presidente Volodímir Zelenski condenó el “brutal ataque” y acusó a Rusia de mantener una estrategia de infligir el mayor daño posible a la población civil. En su discurso, Zelenski instó a sus aliados a tomar “decisiones firmes” y a acelerar el suministro de defensas aéreas, en particular misiles para los sistemas Patriot de fabricación estadounidense.
Rusia lanzó, según la Fuerza Aérea de Ucrania, un total de 68 misiles y 351 drones. El Ministerio de Defensa ruso describió la operación como un “ataque masivo” contra empresas del complejo militar‑industrial y contra instalaciones energéticas en varias regiones ucranianas.
Testimonios de los afectados revelan la magnitud del impacto. Anna Misko, de 36 años, sobrevivió milagrosamente a la explosión que destruyó los pisos bajos de su edificio en el barrio de Pozniaki. Oleksandr Bakhlukov, de 68 años, describió cómo la onda expansiva hizo volar todas las ventanas de su edificio en el distrito de Podilski.
Ursula von der Leyen, presidenta de la Comisión Europea, afirmó que el ataque evidencia la necesidad “urgente” de reforzar la defensa aérea de Ucrania, tema que se abordará en la reunión de la OTAN.
La cumbre del martes en Ankara reunirá a Zelenski con el presidente de Estados Unidos, Donald Trump, y a otros líderes aliados, con la expectativa de asegurar mayor apoyo militar para Ucrania en medio de la escalada de violencia.