La Organización Mundial de la Salud (OMS) advirtió que la magnitud real del brote de ébola que azota al este de la República Democrática del Congo (RDC) sigue sin conocerse, pese a los 1,561 casos confirmados y 506 fallecimientos reportados hasta el 4 de julio.
Los principales obstáculos incluyen los desplazamientos de población, la inseguridad en zonas de conflicto entre el ejército congoleño y grupos rebeldes, y la fragilidad del sistema de salud, que también enfrenta brotes de malaria y sarampión.
Este episodio constituye la tercera peor epidemia de ébola registrada hasta la fecha, subrayando la urgencia de una respuesta coordinada y recursos suficientes para contener la propagación.