La mandataria venezolana, Delcy Rodríguez, declaró el miércoles 8 de julio que remitirá una carta al rey Carlos III de Inglaterra para solicitar la liberación del oro que, según su gobierno, está "retenido" en el Banco de Inglaterra. Las reservas, valoradas en alrededor de 2 mil millones de dólares, serían destinadas a la reconstrucción del territorio venezolano tras la devastación provocada por los sismos de magnitud 7.2 y 7.5 ocurridos el 24 de junio.
Rodríguez reiteró también la demanda de cese total de las sanciones y del bloqueo de recursos que, según ella, son esenciales para la recuperación integral del empleo, el trabajo y la educación en Venezuela. En una llamada el 7 de julio con la directora del Fondo Monetario Internacional (FMI), Kristalina Georgieva, la presidenta encargada solicitó la liberación de los recursos venezolanos bloqueados en esa institución, entre los que se encuentran 3 mil 568 millones de Derechos Especiales de Giro (DEG), equivalentes a aproximadamente 5 mil 100 millones de dólares.
El canciller venezolano, Yván Gil, había pedido previamente la liberación de los activos venezolanos en el exterior, incluidos los 2 mil millones de dólares en reservas de oro y los activos de Citgo, filial de PDVSA en Estados Unidos. Aunque Estados Unidos ha aliviado recientemente algunas sanciones, persisten restricciones estructurales que mantienen congelados o bajo control fondos y bienes del Estado venezolano.
El jefe humanitario de la ONU, Tom Fletcher, advirtió que las sanciones continúan obstaculizando la llegada de ayuda y los planes de recuperación tras los terremotos, y señaló que la situación económica del país se volverá "muy difícil" y reducirá varios puntos del PIB nacional.
Un grupo de 113 economistas y académicos también solicitó al gobierno estadounidense levantar las sanciones y pidió al FMI facilitar el acceso de Venezuela a mecanismos financieros internacionales para afrontar la emergencia.