En una rueda de prensa transmitida en vivo, el expresidente Donald Trump aseguró que su país se convertirá en el "guardián" del estrecho de Ormuz, la estratégica ruta marítima que conecta el Golfo Pérsico con el océano Índico.
Trump declaró que, al asumir esa responsabilidad, Estados Unidos debe ser compensado por los costos de la protección, y sostuvo que el estrecho sigue abierto al tráfico comercial a pesar del anuncio de Irán de bloquear la zona.
El contexto de la declaración se enmarca en la escalada del conflicto entre Irán y EE. UU, que se intensificó tras la finalización del acuerdo nuclear de 2015. Desde entonces, ambos países han intercambiado ataques aéreos y navales. Según el Centro de Operaciones Conjuntas (Centcom), las fuerzas estadounidenses han alcanzado alrededor de 140 objetivos militares iraníes mediante aviones de combate, drones y buques de guerra.
El último ataque, realizado la semana pasada, tuvo como objetivo instalaciones que, según Washington, permitirían a Irán lanzar misiles contra buques que transitan por el estrecho. La ofensiva buscó neutralizar la capacidad de Irán para interrumpir el flujo de petróleo y mercancías que representa aproximadamente el 20 % del comercio mundial de energía.
Irán, por su parte, ha advertido que cualquier intento de EE. UU de “patrullar” la zona será considerado una agresión y ha prometido responder con fuerza. El gobierno iraní ha anunciado la puesta en marcha de un bloqueo parcial del estrecho, lo que ha generado preocupación entre los países exportadores de petróleo y los armadores internacionales.
Expertos en geopolítica advierten que la declaración de Trump podría complicar los esfuerzos diplomáticos en curso para desescalar la tensión. "Una postura unilateral de EE. UU como guardián del estrecho sin el respaldo de la comunidad internacional podría aislar al país y aumentar el riesgo de un conflicto abierto", señaló la analista de seguridad internacional María González.
Mientras tanto, la industria naviera ha solicitado garantías de seguridad y rutas alternativas para evitar posibles interrupciones. La Organización Marítima Internacional (OMI) ha instado a ambas partes a respetar la libre navegación y a evitar acciones que pongan en peligro la estabilidad del comercio global.