La Asamblea Nacional de Francia dio el visto bueno definitivo a la ley que reconoce el derecho a la "ayuda a morir". Con 291 votos a favor y 241 en contra, los diputados aprobaron en tercera lectura el proyecto impulsado por el presidente Emmanuel Macron, que busca regular la eutanasia y el suicidio asistido para pacientes con enfermedades graves, irreversibles y sufrimiento intolerable.
El texto, presentado por el diputado Olivier Falorni, establece que el derecho a la ayuda a morir solo podrá ejercerlo la persona mayor de edad, con nacionalidad francesa o residente legal, que padezca una enfermedad en fase avanzada o terminal, con deterioro irreversible de su salud y un sufrimiento físico o psicológico que no pueda ser aliviado. El paciente debe estar en pleno uso de sus facultades y manifestar su voluntad de forma libre y consciente.
El procedimiento exige una solicitud escrita al médico, una evaluación colegiada y una respuesta motivada en un plazo máximo de 15 días. Si la solicitud es aprobada, el paciente dispone de un período de reflexión de al menos dos días antes de confirmar su decisión. Este intervalo ha generado controversia y será uno de los puntos que el Gobierno, a través del primer ministro Sébastien Lecornu, remitirá al Consejo Constitucional para su revisión.
Además, el Gobierno solicitará al Tribunal Constitucional que se pronuncie sobre la aplicación del derecho a adultos bajo tutela o protección judicial, así como sobre la compatibilidad entre la cláusula de conciencia de los profesionales de la salud y la obligación de los establecimientos médico‑sociales de no acelerar la muerte de sus pacientes.
El presidente Macron, en un mensaje publicado en X, agradeció a los parlamentarios por un debate "constructivo y respetuoso" y señaló que los recursos ante el Consejo Constitucional seguirán su curso conforme a los principios del Estado de derecho. Por su parte, el presidente del Senado, Gérard Larcher, también anunció su intención de recurrir al Constitucional una vez aprobada la norma.
La aprobación de esta ley constituye uno de los principales compromisos sociales del segundo mandato de Macron, que concluirá en mayo de 2027, y marca un hito en la legislación francesa sobre el final de la vida.