En un comunicado oficial de la Casa Blanca, el presidente Donald Trump denunció que la República Popular China intervino en procesos electorales estadounidenses durante los últimos seis años, logrando la mayor filtración de datos de comicios de la historia.
Según la información desclasificada por el Grupo de Trabajo para la Transparencia Gubernamental, creado por Trump en mayo de 2026, China obtuvo 220 millones de registros de votantes de 18 estados, incluyendo nombres, domicilios, números telefónicos, preferencias políticas y otra información confidencial requerida para la inscripción electoral.
Las agencias de inteligencia estadounidenses detectaron la filtración a partir de 2020, pero, según el presidente, administraciones anteriores ocultaron la magnitud del ataque, impidiendo que tanto el mandatario como la ciudadanía conocieran la vulnerabilidad de sus sistemas.
El comunicado señala que Pekín empleó un grupo especializado en análisis y extracción de datos, y que la información robada podría ser utilizada para manipular la opinión pública a través de plataformas digitales como TikTok, Facebook, Twitter y YouTube, empleando influencers y colaboradores para difundir narrativas favorables al gobierno chino.
Tras la publicación de los documentos desclasificados el 13 de julio, Trump ha alertado a líderes del Congreso y a gobernadores de los estados afectados, exigiendo medidas inmediatas para reforzar la seguridad de los sistemas de votación y evitar futuras interferencias.
El presidente reiteró que la integridad del proceso democrático de Estados Unidos está en riesgo y que se tomarán acciones legales y diplomáticas contra la República Popular China por la violación masiva de datos.