Francia – La aprobación inminente de un proyecto de ley agrícola que permitiría a algunos agricultores usar los pesticidas acetamiprid y flupyradifurone ha desatado una ola de indignación entre ecologistas, apicultores y ciudadanos. Estas sustancias, prohibidas en Francia desde 2018‑2019 por su peligrosidad para las abejas y la salud humana, están autorizadas en la Unión Europea y ahora podrían volver a comercializarse en territorio francés.
El proyecto, aprobado en la madrugada por la Asamblea Nacional, será votado hoy por el Senado, de mayoría conservadora. De aprobarse, la ministra de Transición Ecológica, Monique Barbut, ha advertido que podría dimitir. La ministra de Agricultura, Annie Genevard, defiende la medida como una respuesta a las demandas del sector agrícola, particularmente de productores de remolacha azucarera, manzanas y avellanas que, según ella, necesitan estos insecticidas para competir con sus homólogos europeos.
Los detractores, encabezados por la Unión Francesa de Apicultura, califican la iniciativa de "absolutamente catastrófica". Estudios científicos han demostrado que el acetamiprid afecta la memoria y la capacidad de búsqueda de alimento de las abejas melíferas, mientras que investigaciones publicadas en 2024 indican que el flupyradifurone puede ser letal para ciertas especies de abejas.
La polémica se intensifica tras la anulación, el año pasado, por el Consejo Constitucional de una disposición similar que pretendía reintroducir el acetamiprid, tras una petición firmada por más de dos millones de personas. La izquierda parlamentaria anunció que, de aprobarse la medida en el Senado, recurrirá nuevamente al tribunal constitucional.
Mientras tanto, los grupos ecologistas exigen la retirada definitiva de estos pesticidas del mercado francés y la adopción de alternativas más seguras para la protección de cultivos, argumentando que la biodiversidad y la salud pública no pueden sacrificarse por intereses económicos.