Washington anunció que, a partir del viernes 24 de julio, impondrá aranceles de al menos el 10 % a México y a 59 economías que forman parte de los 60 principales socios comerciales de Estados Unidos, los cuales representan el 99.4 % de sus importaciones.
La medida sustituye al gravamen temporal que el expresidente Donald Trump estableció a principios de 2023 y se basa en investigaciones realizadas bajo la Sección 301 del comercio internacional. La USTR explicó que los aranceles buscan presionar a los países para que adopten y apliquen prohibiciones efectivas contra la importación de bienes producidos con trabajo forzoso.
Según el comunicado de la oficina encabezada por Jamieson Greer, los aranceles se dividirán en dos niveles: 10 % para economías que demuestren un mayor cumplimiento de las prohibiciones, y 12.5 % para aquellas que no lo hagan. Entre los países sujetos a la tasa del 10 % se encuentran la Unión Europea, Taiwán, Japón, Corea del Sur y Suiza, siempre que sus productos no estén exentos por otras disposiciones. El resto de los socios comerciales, incluido México, recibirán la tasa del 12.5 % neta de la Nación Más Favorecida (NMF).
La Oficina del Representante Comercial subrayó que Estados Unidos mantiene, desde hace casi un siglo, una prohibición contra la importación de productos elaborados con trabajo forzoso. La nueva política pretende incentivar a los gobiernos a incorporar normas similares en sus legislaciones y a garantizar su cumplimiento en las cadenas de suministro globales.
El Tratado entre México, Estados Unidos y Canadá (T‑MEC) ya contempla el compromiso de México de prohibir la importación de bienes producidos con trabajo forzoso. Sin embargo, la USTR consideró que el nivel de aplicación de dicha prohibición no es suficiente, lo que motivó la imposición de los aranceles.