En la noche del jueves 23 de julio, el Gobierno de España declaró emergencia nacional en la Comunidad de Madrid y en la provincia de Ávila (Castilla y León) debido a la rápida expansión de varios incendios forestales que han forzado el desplazamiento de unas 11,500 personas entre ambos territorios.
El presidente Pedro Sánchez presidió, el viernes, la reunión del Comité Estatal de Coordinación y Dirección del Plan Estatal de Emergencias (CECOD) para evaluar la magnitud del siniestro y ordenar la movilización de recursos. La autoridad del interior, Fernando Grande-Marlaska, asumió la dirección y coordinación de las actuaciones, mientras que la unidad operativa quedó a cargo del jefe de la Unidad Militar de Emergencias (UME).
En la Comunidad de Madrid, más de 10,000 habitantes fueron evacuados a causa de tres focos principales: uno en Villa del Prado que se extendió a Aldea del Fresno; otro en San Martín de Valdeiglesias, que afectó a Pelayos de la Presa; y un tercer incendio en Almorox (Toledo), actualmente en fase de estabilización.
En Ávila, el incendio que se originó el miércoles en Burgohondo obligó a desalojar a 1,500 personas de un núcleo de turismo rural y de una urbanización del municipio de El Tiemblo.
Estos incendios se suman a los más críticos que enfrenta el país, como el fuego de La Mierla en Guadalajara, que ha consumido 32,000 hectáreas y sigue activo, y el incendio de Murias de Ponjos en León, que elevó a 2 el Índice de Gravedad Potencial, amenazando poblaciones como Rosales, Folloso y Andarraso.
Ante la magnitud del fenómeno, el Ejecutivo solicitó asistencia a la Unión Europea, calificando la situación como “dramática”. España registra actualmente cuatro grandes incendios en el centro de la península, que han provocado evacuaciones masivas y la declaración de emergencia nacional en Madrid y Ávila.
El presidente Sánchez expresó su solidaridad con los afectados y reiteró el compromiso del Gobierno de brindar todo el apoyo necesario para contener los incendios y proteger a la población.