La Policía Prefectural de Kioto detuvo el pasado 23 de julio a un hombre de 61 años, desempleado y residente del distrito de Nishikyo, bajo acusación de haber expuesto a sus vecinos a niveles de ruido superiores a los 80 decibelios durante un periodo que se extiende desde junio de 2019 hasta julio de 2026.
Según el diario japonés The Mainichi, el detenido mantenía una radio encendida de forma permanente junto a la ventana y tocaba una guitarra eléctrica a volúmenes tan altos que, según los residentes, provocaron insomnio, depresión y tinnitus. Las autoridades recibieron múltiples quejas y emitieron advertencias que el sospechoso ignoró, continuando con sus actividades sonoras desde la madrugada hasta la noche.
Durante la inspección de la vivienda, los agentes incautaron más de 40 guitarras eléctricas, amplificadores y otros 76 objetos relacionados con la producción de sonido. Grabaciones difundidas por la cadena TBS mostraron el nivel de ruido alcanzado, comparable al de un tren de metro en funcionamiento.
El hombre ha rechazado las acusaciones, pero la investigación sigue centrada en determinar la relación directa entre la exposición prolongada al ruido y los problemas de salud reportados por cuatro residentes de la zona.
Este caso ha despertado interés internacional al compararse con situaciones similares en Asia, como la demanda en Guangzhou, China, contra un vecino que reproducía sonidos de “fantasmas salvajes” durante más de diez horas diarias. Ambos episodios subrayan la creciente preocupación por la contaminación sonora y sus efectos en la calidad de vida de los habitantes urbanos.