La organización Save the Children solicitó este lunes que los gobiernos, donantes y entidades humanitarias prioricen a las mujeres embarazadas, en posparto y lactancia, así como a sus hijos, en la respuesta y recuperación tras los terremotos que devastaron el norte de Venezuela.
Según datos de la ONU, 36,700 mujeres embarazadas resultaron afectadas por los sismos. De ellas, 4,000 darán a luz en el próximo mes, lo que equivale a aproximadamente 130 nacimientos diarios. El cierre de hospitales y la pérdida de especialistas han limitado el acceso a servicios prenatales, de parto y posnatales, generando una situación de vulnerabilidad extrema.
Fátima Andraca, directora de Save the Children en Venezuela, señaló que muchas madres están “en medio de la incertidumbre, el desplazamiento y la interrupción de los servicios de salud”, añadiendo que el duelo por la pérdida de familiares y la falta de atención médica especializada agravan el panorama.
Testimonios recogidos por la organización ilustran la gravedad del problema. Yohana, de 23 años, embarazada de su primer hijo y con problemas de visión, relató que el temblor rompió una ventana y perdió sus gafas, lo que dificultó su huida y aumentó su pánico, aunque logró salir antes del derrumbe de su vivienda en La Guaira. Por otro lado, Yennifer, también de 23 años, madre lactante de una bebé de cuatro meses llamada Carmen, perdió al pediatra de su hija durante el sismo, lo que la dejó sin la atención médica esencial para su pequeño.
Estudios científicos indican que el estrés y la ansiedad elevados durante la gestación pueden alterar el desarrollo neurológico e inmunológico del feto, incrementar el riesgo de parto prematuro o pérdida del embarazo, y generar mayores niveles de temor y angustia en los recién nacidos.
Ante esta emergencia, Save the Children hace un llamado a la comunidad internacional para que destinen recursos y logística que garanticen atención prenatal, asistencia en el parto, cuidados posnatales y apoyo a la lactancia, así como refugio y alimentación adecuada para estas familias vulnerables.
La organización reiteró que la protección de la salud materna y de la infancia es una prioridad humanitaria y que la falta de respuesta oportuna podría traducirse en una crisis de salud pública de gran magnitud en Venezuela.