Las Cancillerías de Perú y Venezuela declararon el inicio de un proceso progresivo de reanudación integral de las relaciones bilaterales, tras dos años de ruptura diplomática. En una primera fase, ambos países acordaron restablecer los servicios consulares, garantizando la protección y atención a sus connacionales que residen en territorio ajeno.
El anuncio coincide con la transición política en Perú, donde la derechista Keiko Fujimori, hija del expresidente Alberto Fujimori, asumirá la presidencia el próximo martes. Fujimori cuenta con el respaldo de la líder antichavista María Corina Machado, quien ha respaldado su cuarta candidatura presidencial.
La ruptura de relaciones se produjo el 30 de julio de 2024, cuando el gobierno venezolano cerró sus consulados en Lima tras el reconocimiento peruano del opositor Edmundo González Urrutia como presidente electo de Venezuela, en lugar de Nicolás Maduro, encarcelado en EE. UU. El entonces canciller peruano Javier González-Olaechea calificó a Maduro de “dictador” y denunció un supuesto fraude electoral, lo que llevó a Venezuela a considerar “obligada” la medida.
Desde entonces, la embajada y el consulado venezolano en Perú permanecieron cerrados, dejando a la segunda comunidad venezolana más grande del mundo sin acceso a trámites esenciales como la emisión y renovación de pasaportes. Se estima que más de 1,6 millones de venezolanos en Perú se vieron afectados.
En el contexto venezolano, el 3 de enero de 2024, el presidente Nicolás Maduro y su esposa Cilia Flores fueron detenidos en una operación militar estadounidense y, dos días después, se declararon no culpables ante la justicia de Nueva York. Tras la detención, la vicepresidenta Delcy Rodríguez asumió como presidenta encargada y reactivó los lazos diplomáticos con Estados Unidos, rotos desde 2019. Maduro enfrenta cargos de conspiración para narcoterrorismo e importación de cocaína, mientras que Flores responde a acusaciones relacionadas con drogas y armas.
La reactivación consular entre Perú y Venezuela representa un paso inicial hacia la normalización completa de los vínculos bilaterales, con la expectativa de que, en los próximos meses, se restablezcan también los canales diplomáticos y comerciales que fueron suspendidos.