El tribunal de la ciudad dio inicio este lunes a los alegatos iniciales del juicio contra Lindsay Clancy, la madre acusada de estrangular a sus tres hijos – Cora (5 años), Dawson (3 años) y Callan (8 meses) – el 24 de enero de 2023. Los fiscales sostienen que la exenfermera de parto planificó los homicidios y que, pese a recibir tratamiento psiquiátrico, actuó con plena responsabilidad.
Por su parte, la defensa, encabezada por el abogado Kevin Reddington, argumentará que Clancy padecía psicosis posparto, una enfermedad mental rara que se desencadena por la privación del sueño, alteraciones hormonales y estrés extremo tras el parto. Según la defensa, en el momento de los hechos la acusada escuchó voces que le incitaban a matar a sus hijos para poder suicidarse, lo que anularía su capacidad de culpabilidad.
El jurado escuchará ambas versiones y decidirá si la intención y la capacidad mental de Clancy son suficientes para una condena por asesinato, lo que implicaría cadena perpetua sin libertad condicional, o si será considerada inimputable y será internada en un centro estatal de salud mental.
Los hechos se remontan a la madrugada del 24 de enero, cuando Clancy, tras enviar a su entonces esposo Patrick Clancy a hacer recados, estranguló a sus hijos y, posteriormente, intentó suicidarse saltando por la ventana del segundo piso, quedando paralizada de la cintura para abajo. En ese momento llevaba cuatro meses bajo tratamiento psiquiátrico, con múltiples medicamentos recetados sin lograr estabilizar su estado.
El caso revive el debate sobre la psicosis posparto, una condición que afecta a 1‑2 de cada mil mujeres y que se caracteriza por alucinaciones, delirios y pensamientos de autolesión o de dañar a los hijos. Expertas como Nicole Cirino, directora de psiquiatría reproductiva del Baylor College of Medicine, han señalado que muchas madres en estado de psicosis creen que sus actos “salvan” a los niños de un destino peor.
El proceso judicial se extenderá por varias semanas. Mientras tanto, la familia Clancy ha presentado demandas contra los proveedores médicos, alegando negligencia en el diagnóstico y tratamiento de la enfermedad mental de la acusada. Illinois es el único estado que permite que la depresión o psicosis posparto no diagnosticada sea considerada atenuante en la sentencia, lo que subraya la singularidad del caso en el contexto legal estadounidense.