El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, pronunció un discurso en la planta de General Motors (GM) en Orion Township, donde se burló de México y, de forma evidente, malinterpretó la pronunciación del nombre del país. La provocación se dio en el marco de la presentación de una nueva política arancelaria bajo el lema “Estados Unidos Primero”, que busca atraer la producción automotriz de Canadá y México a territorio estadounidense.
Durante su intervención, Trump afirmó que los aranceles del 25 % sobre vehículos de pasajeros, camionetas ligeras y camiones medianos y pesados fabricados fuera de EE. UU. son “justos” y necesarios para proteger la industria nacional. Además, anunció que GM invertirá 6 000 millones de dólares en la ampliación de su planta de Orion Township, mientras que Ford destinará 3 000 millones al complejo BlueOval Battery Park en Marshall y Stellantis 388 millones para un “megacentro” en Van Buren Township.
El discurso coincidió con la puesta en servicio del puente internacional Gordie Howe, que conecta Detroit con Windsor (Ontario). La ceremonia conjunta, prevista para el viernes, fue suspendida por Ottawa tras los recientes aranceles del 50 % que Washington impuso a la mayoría de los bienes canadienses.
El sector automotriz, pieza clave de la integración económica de Norteamérica, depende de los acuerdos de libre comercio T‑MEC, que reducen aranceles y armonizan reglas de origen. Sin embargo, la postura de Trump pone en duda la estabilidad del tratado, pues la administración estadounidense ha señalado que revisará anualmente sus disposiciones.
En otro frente, Toyota anunció una inversión de 3.600 millones de dólares para ampliar su planta en San Antonio, Texas, trasladando gradualmente la producción de la camioneta Tacoma desde Baja California. Stellantis, por su parte, reveló que moverá la fabricación futura del Jeep Compass de una planta canadiense a Illinois.
La Casa Blanca defendió el arancel del 25 % en un comunicado, argumentando que protege empleos y fomenta la competitividad de la industria automotriz nacional. Mientras tanto, la burla de Trump a México y la confusión al pronunciar su nombre generaron críticas de autoridades mexicanas y de sectores empresariales, que calificaron el gesto como “irresponsable” y “dañino para las relaciones bilaterales”.